RIESGO ERGONÓMICO EN PROFESIONALES DE LA SALUD
- Md. Verónica Simbaña
- 19 oct 2016
- 5 Min. de lectura

"Dentro de las actividades más aquejadas de enfermedades ocupacionales son las de servicio social y de salud que ocuparon el quinto lugar después de la agricultura y hotelería."
La incidencia de enfermedades profesionales puede estar ligada a varios factores de exposición, condiciones de trabajo no adecuadas, jornadas laborales extensas, posturas forzadas, entre otros. Para lograr un diagnóstico temprano y evitar o prevenir su ocurrencia es importante el reconocimiento de los riesgos asociados a las actividades laborales de nuestros trabajadores.
El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) en su VII Encuesta Nacional de Condiciones de trabajo realizada en el 2011 hace referencia que el 68% de los trabajadores encuestados mencionan estar expuestos a algún riesgo en su trabajo; de estos el 36% lo relacionan con posturas forzadas. Un dato alarmante es que siete de cada diez trabajadores presentan alguna patología asociada con su actividad laboral; dentro de estas patologías una de las de mayor importancia es el trastorno musculo esquelético y el 48% de las demandas físicas en las actividades sanitarias se deben a adoptar posturas dolorosas o fatigantes, cifra similar al encontrado en las actividades de la construcción y agricultura. La exposición a estas posturas por largos períodos de tiempo produce molestias músculo esqueléticas en el personal sanitario con mayor importancia a nivel de la zona baja de la espalda y del cuello (Almodóvar, Galiana, Hervás, & Pinilla, 2011).
Según el Anuario de Estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social de España del 2015 existe un reporte de 19.138 enfermedades profesionales, donde 9.259 se debieron a posturas forzadas y movimientos repetitivos provocando fatiga e inflamación del sistema osteomuscular, y de las cuales 1.134 se evidenciaron en actividades sanitarias (Ministerio de Empleo y Seguridad Social, 2015).
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) existen 2.02 millones de personas que anualmente fallecen a causa de enfermedades asociadas a su actividad laboral, 160 millones sufren enfermedades ocupacionales que no son letales pero pueden desencadenar secuelas irreversibles (Organización Internacional del Trabajo, 2013). De igual manera la OIT coincide con las estadísticas Europeas afirmando que los trastornos músculo esqueléticos son uno de los mayores problemas de salud en el ámbito laboral que si bien en ocasiones las actividades laborales no son un factor determinante pueden ser agravantes de los mismos.
Los trastornos músculo esqueléticos son considerados como procesos inflamatorios y degenerativos que afectan al sistema osteomuscular, el síntoma más común es el dolor provocado por la inflamación, disminución de la fuerza y funcionalidad de la zona afectada; dichas molestias pueden ser leves hasta irreversibles son sus respectivas complicaciones (Luttman, Jäger, & Griefahn, 2004).
En Ecuador el departamento de Riesgos del Trabajo del IESS ha reportado un siniestralidad de 22.884 casos de los cuales el 3% (683 casos) corresponde a enfermedades ocupacionales, el porcentaje restante hace referencia a Accidentes de Trabajo. Estas enfermedades ocupacionales se presentaron en mayor cantidad en las provincias de Pichincha, Guayas y Cotopaxi. Dentro de las actividades más aquejadas de enfermedades ocupacionales son las de servicio social y de salud que ocuparon el quinto lugar después de la agricultura y hotelería (Sistema de Reporte de Gestión de la Prevención, 2014). Lastimosamente la base estadísticas de nuestro país es muy limitada por ausencia de cultura preventiva, además de la dificultad para llegar a un diagnóstico oportuno, la ausencia de reportes, seguimientos y calificación de enfermedades ocupacionales y su respectivo análisis y clasificación según el tipo de patología presentada.
Los trabajadores que desarrollan actividades de la salud como es el caso de los médicos están expuestos a múltiples riesgos desde físicos hasta psicosociales (Soueid, Oudit, & Thiagarajah, 2010); existe un reporte de enfermedades más comunes por parte de The Health and Occupation Reserch Network (THOR) que incluye una amplia gama de presentación de las mismas desde el ámbito psicosocial, físico y biológico. Existen varios estudios que analizan los problemas de salud entre varias especialidades médicas y sus riesgos asociados; donde concluyen que la salud mental es el área más afectada (59%) y posteriormente los TME (28%): y hace hincapié de que los cirujanos son los que mayormente se encuentran afectados por los últimos (Vijendren, Yung, & Sanchez, 2015).
Los cirujanos dentro de sus actividades laborales son las intervenciones quirúrgicas, muchos de estos procedimientos y técnicas hacen que adopten posturas forzadas por largos períodos de tiempo. El síntoma comúnmente reportado es el dolor durante las cirugías siendo los cirujanos plásticos los que refieren este con mayor frecuencia; El dolor de cuello y de espalda son las áreas más afectadas. Estas molestias llegan a ser tan severas e intolerables que el 43% de cirujanos se han visto en la necesidad de descansar durante los procedimientos para aliviar sus síntomas (Soueid, Oudit, & Thiagarajah, 2010).
Es ahí donde radica la importancia de una adecuada evaluación de riesgos que están expuestos los cirujanos para desarrollar un TME relacionado con sus actividades laborales, prevenir el desencadenamiento de alguna enfermedad ocupacional; y en el caso de que ocurriera se pueda llegar a un tratamiento oportuno. Para esto es importante conocer el cuadro patognomónico de estas enfermedades y relacionarlas con la especialidad que ejercen los cirujanos, los tipos de cirugías que realizan ya sean abiertas o laparoscópicas, tiempo de duración promedio, entre otras variables. Ya que existe una gran cantidad de variables para analizar sería indispensable dentro del plan de vigilancia de la salud de cirujanos usar de un test que abarque varias preguntas y que su análisis brinde un diagnóstico oportuno de TME y evitar sus posibles complicaciones.
Bibliografía:
Almodóvar, A., Galiana, M. L., Hervás, P., & Pinilla, F. (2011). VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo. Madrid: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
Anderson, V., Bernard, B., Burt, S., & Cole, L. (1997). Musculoskeletal Disorders and Workplace Factors. Cincinnati: National Institute for Occupational Safety and Health.
Luttman, A., Jäger, M., & Griefahn, B. (2004). Prevención de trastornos musculoesqueleticos en el lugar de trabajo. Alemania: Organizacion Mundial de la Salud.
Ministerio de Empleo y Seguridad Social. (2015). Anuario de Estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. España: Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Organización Internacional del Trabajo. (Abril de 2013). OIT urge a una acción mundial para combatir las enfermedades profesionales.
Punnet, L., & Wegman , D. (Febrero de 2004). Work- related musculoskeletal disorders: the epidemiologic evidence and the debate. Journal of Electromyography and Kinesiology, 13-23.
Sharan, D., Mohandoss, M., & Rangan, R. (2014). Work related musculoskeletal disorders among surgeons . NORDIC ERGONOMICS SOCIETY ANNUAL CONFERENCE.
Sistema de Reporte de Gestión de la Prevención. (2014). Indiccadores de Riesgos del Trabajo. Ecuador.
Soueid, A., Oudit, D., & Thiagarajah, S. (2010). The pain of surgery: Pain experienced by surgeons while operating. International Journal of Surgery, 118-120.
Vijendren, A., Yung, M., & Sanchez, J. (2015). Occupational health issues amongst UK doctliterature review. Occupational Medicine, 519-528.